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Lloré mucho el pasado lunes...

Era temprano en la tarde y salía de la barbería por lo que yo estaba supremamente lindo. Sólo en dos momentos estoy supremamente lindo, cuando salgo de la barbería y cuándo ShaShy me lo dice.


La noche anterior había repasado una legendaria canción que me sacudió el corazón como nunca, pero me aguanté el llanto para no hacerle el novelón a ShaShy un domingo a las 8:46 de la noche. Eso no sería justo.


Al otro día decido exponerme a la canción en cuestión, muy convencido de que el empoderamiento que se siente después de un buen corte de cabello, me haría inmune a los intentos melancólicos que aquellas notas musicales pretendían conmigo.


Astor Piazzolla jamás imaginó que los acordes nacidos desde su tristeza, seguirían causando hermosos estragos reflexivos aún en la guardaraya del primer cuarto de siglo(de los años dosmiles), y casi 70 años después de aquel día triste que tanto lo inspiró (y que por cierto fue luego de un concierto en San Juan, muy lejos de su hogar).


Cuando me monté en mi troka y puse aquella melodía, las notas musicales cobraron las propiedades de un espejo y ahí, me veía yo.

Era un viaje de pasado, presente y futuro junto con el más acá.

Según avanza esa obra maestra, Piazzolla me lleva a observar en una especie de imaginación musical, el vigor y la juventud de Don Bruno hasta los días presentes, donde la fuerza para dar al menos algunos pocos pasos, hay que pedírsela al cielo.


Sigue avanzando la obra maestra de Piazzolla, escucho, siento y entonces me veo a mí y a mi hijos, y todos esos cuadros cobrando vida según su tiempo.

Ahora te confieso en nota que no está al calce, a veces siento que envejezco aceleradamente.


Hoy soy yo quien le compra mantecado a Don Bruno. ¿Será por eso que ya no pasa la guaguita?


Un helado de chocolate ya no sabe tan rico si no veo a Don Bruno saborear el suyo primero.

Piazzolla perdió a su viejo y le dedicó esas notas en una pieza que lleva por nombre Adiós Nonino y hoy, nos deja perpetuarla en las memorias, para celebrar los pasos que nos quedan andar por estos lares…


Lunes por la tarde después del barbero, lloré intensamente por algunos minutos mientras manejaba de vuelta a mi casa, dándole gracias a Dios porque aún no necesito estar triste… ¿Sólo fue un ensayo?


Todavía tengo a mis hijos, a mi papá y al amor de mi vida.



Pero tengan lista Adiós Nonino, para cuando haga falta…

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Esta música me llevó a través de las altas y bajas que viví al perder a mi mamá y a mi papá hace un tiempo atrás. De momento me sentía decaer como las notas bajas y los silencios de esta música, pero a veces me sentía con la energía de que he superado la pérdida cuando escuchaba la viveza y fuerza de otras notas. La vida es así: una partitura de notas musicales que nos elevan el ánimo y otras veces nos llevan a sentir tristeza; una partitura acompañada de silencios para que hagamos un alto y podamos así armonizar nuestras emociones. ¡Qué hermosa la música que nos ayuda a sanar a través del llanto y a ser agradecidos con…


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