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Y yo también renuncio~

Antes de que me boten, yo mejor me salgo.


Pero, ¿cómo me van a botar si nunca estuve dentro?


Comoquiera, ¡renuncio!


En un mundo lleno de sellos y etiquetas, al menos yo prefiero vivir intentando ser visto como lo que soy: un tipo normal.


Y este es el justo momento en el que ShaShy me dice: “Fernand, por favor ubícate, que ni tú ni tus amigos son normales”, y ahí me doy cuenta de lo difícil que es tener voz y no ser marcado.


Tener posturas cuesta ser etiquetado para bien o para mal, y eso nunca será distinto.



No obstante, renuncio.


¿A qué?


A mi fe, jamás.


¿A las ideologías? Sí, a todas.


Bueno, yo nunca estuve ni dentro ni arreguindao de nada de eso, porque sé bien que las cosas cambian y que, claro, de cualquier malla sale un ratón.


Pero…


Soy un cristiano, conservador, tradicional y muy puertorriqueño desde antes de La Residencia, aunque parezca raro.


Las diferencias políticas entre gente que se ama solo deberían ser eso: una diferencia por la cual poder seguir filosofando.


Así mismo.


La libertad es uno de los privilegios que más atesoro. Sí, dije privilegios, porque existen unas esclavitudes modernas que, de manera muy cómoda y solapada, nos mantienen sujetados a los Grandes. No estoy conspiranoico, y el aparato que tienes en la mano para leer mis boberías me da la razón.


Pero volvamos al punto: la libertad.


Digo, volvamos al punto: las ideologías.


Sorry, volvamos al punto: renuncio.


Pero para qué renunciar, si nunca estuve dentro.


No te imaginas lo mucho que disfruto las diferencias. Todos mis amigos son distintos y algunos no se hablan entre sí, precisamente por diferencias.


Eso es divertidamente triste. Es como ver niños jugar y pelearse, solo que los niños sí se perdonan, y a veces hasta sin diálogo ninguno.



Porque no vale la pena pedir perdón por algo que no valía nada. Vale más seguir adelante juntos, según podamos. No siempre se puede, lamentablemente cierto. Pero, si la ofensa es pensar distinto, no te debo una disculpa, solo te debo otro café. Si la riña es por diferencias, entonces brindemos por ella y sigamos caminando, tal vez guardando cierta distancia, pero caminando.



Lo más importante de mi diferencia contigo es la humanidad que nos obliga a vernos iguales.


Renuncio.


Porque la enemistad, el fanatismo y la ceguera han terminado por ser la Ideología Reduccionista de los asuntos más importantes del país y de la vida, y eso es horrendo.


La gente no puede ser menos importante que una idea, nunca.


El que se casa con una ideología es viudo de la verdad.

Por eso yo no quiero más ideologías, porque ellas solo me sirven para orientar mis posturas y agruparme, pero al final, todos somos gente y, cuando menos me lo espere, necesitaré de aquel que piensa distinto.


Las ideologías marean, cuidado.


Yo solo vivo arrimao a mi Dios, a mi fe, mis valores y mi familia.


Afiliarme, apuntarme, ponerme un pin en la solapa, llevar una gorra o una bandera solo me solidariza con los míos, esa es la fácil.


La dura es amar a nuestros enemigos.


Chúpate esa, en lo que te mondo la otra.


La pipa es lo de menos~

Fernand Reyes 

29 de septiembre de 2025

 
 
 

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