Ni BadBo ni Tommy ni El Trompo me representan~
- Fernand Reyes

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
Me gusta Turista; esa mezcla entre la calle de hoy y las cuerdas del ayer me provoca algo cool.
Me halagan las medidas conservadoras del Tibu y me hacen sentir que las cosas van a cambiar, aunque, igual que Turista, sea solo un feeling
Me impresiona el liderato d
e un don de 80 con influencia mundial como Donald, aunque más admiro la influencia mundial de otro Donald que es pato y que tiene 92.
Pero que admire algo de ti no me compromete contigo.
El criterio propio debe servir de algo. Debo poder reconocer unas cosas y otras, con el fin de tomar decisiones inteligentes.
Soy fan de cosas muy poco populares; o sea, no soy el mejor referente para calquear un mapa corriente.

Los poderes de estos tres personajes son innegables, pero no adoro ninguna de estas figuras, y tampoco adoro otras.
Mi adoración está guardada para Dios; los demás son los demás, y luego de ese punto mis creencias se deben alinear a la fe, la moral y la razón, en ese orden.
Nada me impresiona tanto como la sonrisa de mi esposa y la guayaba gigante y dulce que esta mañana la finca me dio.
Claro que esto no me salva de la hoguera urbanoide, de la hoguera PNP y de la hoguera republicana; me van a rifar pa’ la hoguera, pero la verdad es que no voy a pedir perdón por no ser un fanático de nadie.
Anoche, después de ver por primera vez en mi vida un medio tiempo de un Super Bowl, me fui a la cama y salí soñando.
Vi a Benito intentando cantar una de Manzanero…
Vi a Tommy abrazarse a Normando…
Y vi al Trompo tomándose un café con Díaz-Canel, pero justo ahí (y gracias a Dios) desperté, aunque creo que nunca estuve dormido…
Solo fue una divertida pesadilla, como las que este pueblo vive con los ojos entreabiertos.
BadBo no es liberal, solo es un artista, así como Tommy no es religioso, solo es un político, y El Trompo es un empresaurio de masas, más que político.
¿Ya me equivoqué? Pues no pasa nada.
Así que este tribunal determina que los tres pueden seguir con sus carreras, que yo seguiré observando de lejos, pero observando.
Hablando con prudencia, pero hablando.
Dándole reguetón lento, pero dándole.
Porque Tommy tiene sus propias barras, BadBo su propio código civil y Trompo su propio país, y a ti y a mí nos queda lo más importante: el sentido común.
Yo decido lo que quiero creer y consumir en un país libre, y nadie debería molestarse por eso.
¿O será que no somos verdaderamente libres?
Creo que hoy ni los urbanoides ni los religioraptors están contentos conmigo.
¡Pero un momento!
¡Alto!
Aclaración:
No todos los jóvenes son urbanoides, como no todos los cristianos son religioraptors, ni todos los políticos mentirosos… casi todos, pero no todos.
Dicho eso, que venga el hate de todos lados a este humilde observador, porque me acabo de meter con las tres megaestrellas de la cuestión nuestra de cada día.
“¿Pero yo no me escondo del diablo, porque yo soy buena gente?” (Agúzate / Bobby y Richie, 1969).
Vamos a las preguntas:
¿Qué cosa es un artista?¿Qué deberes tiene?¿Qué llena de orgullo a un país?¿Qué lo debe llenar de orgullo?¿Qué es un buen político?¿Cómo debe comportarse uno?¿Qué es un cristiano?¿Qué es un conservador y qué un liberal?¿Qué es ser boricua?¿Qué diferencia hay entre BadBo, Tommy y Trompo?¿No serán todos estrellas urbanas?¿Quién me representa?
Si Trompo se transforma en un noble abuelito, igual no tengo derecho a votar por él.
Si BadBo (con el arte que le sobra) limpia sus barras, no lo haré mi ídolo, pero le puedo comprar su próximo LP.
Si Tommy, con su deslumbrante poder criollo, exige —o al menos disimula exigir— el cierre de tres clínicas de muerte, le doy mi voto; no lo haré mi ídolo, pero le doy mi voto.
Primero la vida.
¿Pero qué valor tendría esto?
Ni a Trump le importo, ni a BadBo le interesa lo que opine un aburrido cincuentón, ni Tommy necesita mi voto (no obstante, ya hice mi promesa).
Cuando observo la idolatría de una masa ingenua a personajes tan fantásticos, me asombra lo emocionales que somos.
¿No es una masa ingenua?
Pues entonces sí que estamos jodidos. (Licencia para uso del francés conservador / Tomo 3*&x2, 500 mg).
Ni los logros de un artista hipercapitalista ni los de un político de carrera me asombran; solo me entretienen.
¿Qué nos deslumbra?
¿En quién tengo puestas mis confianzas?
¿Me sirve la fe para orientar la razón o la pongo en mute para seguir la corriente?
“Confesaos vuestros pecados unos a los otros”, dijo Santiago.
Por lo tanto, mis hermanos, hoy les digo:
Ni Trompo, ni BadBo, ni Tommy me representan.
Y ese es mi pecado.
La Pipa Es Lo De Menos~
Fernand Reyes
9 de febrero de 2026




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