Oscuro y Cítrico~
Cuentos de Terror Reformado
Confieso haberme levantado de mal humor esa mañana, y a veces uno se desquita las perretas con quien menos culpa tiene.

Como de costumbre, abrí la ventana de la cocina de mi cabaña y comencé a prepararme el desayuno.
Justo al pie de esa ventana hay un palito de limón que, muy noble, a cada rato me agasaja con sus frutos.
El agua con limón es muy saludable, dicen.
Pero lamento haber tomado ese limoncito con coraje, partirlo con mi cuchillo más filoso, descargar sobre él mi ira y beberlo en mi vaso de agua.
Nada tenía que ver el limoncito con mis frustraciones.
La mañana siguiente me pasó lo mismo, pero noté entonces que el limoncito de ese día estaba más amargo. Luego, juro haber sentido la mirada de un limón enojado que me perseguía a todas partes. De hecho, creo haberlo visto mirándome al doblar cada esquina del barrio mientras hacía mis faenas.
Al otro día, otra vez, mi rutina en el desayuno fue por demás extraña. El arbolito limonero ya no tenía frutos, solo tenía sus espinas, y de mi cocina había desaparecido el cuchillo más filoso.
Desde entonces no duermo…
Fernand Reyes
La Pipa es lo de Menos
29 de octubre de 2026





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